Escuche a Ramonet referirse al libro diciendo que fue una empresa compleja cuya más clara intención era la de otorgar al el líder de la Revolución Cubana la opción de contar la historia de su vida con sus palabras y no con las palabras y la mirada de otros – a favor o en contra-, y no se si lo dijo pero imagino que su intención no era dirigir el libro al público cubano, sino al mundial – especialmente el europeo – afectado por las campañas difamatorias norteamericanas.
Cuando en febrero pasado en Cuba se realizó al Feria Internacional del Libro, ya Cien horas con Fidel era un Best Seller, pese a campañas mediáticas, y mientras en el mundo circulaba ampliamente en la isla el libro solo lo había visto el público en forma de Tabloides Periodísticos que circulaba de mano en mano y de boca en boca generando opiniones. Pero no bien empezó el evento cultural, comenzó igualmente el lanzamiento en su versión editorial a gran escala, y en el mes que duró el evento, fue el libro más comprado, al punto que hubo que tomar medidas en la venta para que los ejemplares impresos no se agotaran en sólo un día y para poder satisfacer la amplia – desmesurada – demanda. Las filas para comprarlo eran inmensas. Cien horas con Fidel se convirtió en el suceso cultural de Cuba en los inicios de año 2007 y quizás de todo el año. No se si esto lo previó Ramonet aunque imagino que sí.
Lo que si estoy seguro, y eso lo puedo sostener, es que Ramonet no imagino el efecto del libro al interior de Cuba, principalmente entre los jóvenes nacidos y criados dentro de la Revolución Cubana, y para los cuales muchos de los eventos que se narra no son historia lejana sino parte de su propia vida.
El libro causo un impacto profundo en la juventud. Por un lado están las opiniones de muchos jóvenes más interesados en las fiestas y el último número de regueton o salsa. Para este sector, habitualmente desconectado de todo lo que pueda significar usar la cabeza para otra cosa más que llevar pelos, el libro era aburrido y en ocasiones enigmático y complejo - un cable o un plomo en dialecto cubano -. En cualquier caso no es una reacción inusual entre este sector juvenil, presentes en todas las sociedades modernas capitalizadas por la era Ricky Martín y Shakira, si bien puede ser preocupante la perdida de los hábitos elementales de lectura, pero ese es otro asunto.
Por otro lado el libro causó un efecto contrarío entre otro sector de jóvenes: estudiantes universitarios, intelectuales, científicos, artista de todas las tendencias. Para este grupo de jóvenes el libro fue un descubrimiento de algo que la continúa propaganda, emitida desde fuera del país y la generada internamente, le había ocultado: debajo del uniforme y del pedestal Fidel es un hombre común y misterios, mítico y cuestionable, insustituible y obstinado, maravillosamente genial pero mortal.
Durante años el Comandante se ha convertido en el centro de los ataques y de las glorias al hablar de la Revolución y por regla general, de un lado o de otro, se emiten criterios lineales que enturbian cualquier análisis positivo de la figura de Fidel. De esta manera extraña se va consiguiendo, tanto por detractores como por fieles, crear una imagen de un hombre omnipotente, omnisciente y omnipresente que más recuerda a un icono eclesiástico que a un líder carismático y con influencia sobre su pueblo, pero real.
Hay que dejar claro que no me ciego, soy cubano y se perfectamente que diámetro tiene la esfera de poder de este hombre, que nivel de influencia tienen sus palabras, pero más que el producto de una prepotencia impertinente, tal poder se ha formado en años de sacrificios reales en el camino a lo que actualmente es él, y es aquí donde radica el logro del libro.
Ramonet nos trajo en cien horas de conversaciones con el Comandante a un Fidel sin armadura y expuesto al peligro de las palabras. En cada una de sus preguntas Ramonet desmonta una historia como es y no como muchas veces me la han contado. Porque en un final: ¿Cuantos de nosotros conocíamos la vida de Fidel al detalle que nos muestra este libro? Yo que me forme como abogado de forma casi autodidacta, cuanto me hubiese inspirado saber en mis años de estudiante que el Comandante era un estudiante igual que yo, que no se concentraba en clases y prefería mejor entender las cosas pro si solo, enfrentado con los libros, que prefiere –igual yo –las madrugadas para estudiar y meditar. Personalmente quede impresionado y admirado al ver la forma precisa en que colaboró en la dirección, desde Cuba, de las acciones a seguir por las principales figuras de la Revolución Venezolana en el Contragolpe a la intentona derechista de derrocar por la fuerza al presidente Chávez. Hasta que nivel de lucidez y visión llega que es capaz de contactar con el Jefe de los militares golpistas y arrancarle la información de que Chávez estaba vivo y la promesa de que esa vida sería respetada, y todo esto sin rebajarse, todo lo contrario, exigiendo e imponiendo respeto a toda una jauría sedienta de sangre.
Es cierto que hay por allí otro libro de una cubana sobre la infancia y la vida de Fidel, pero nada que ver con lo que nos entrego Ramonet, esto – el libro de Ramonet – es realidad, es Fidel Castro Rus, con todas sus letras y con todas sus verdades.
Cien horas con Fidel es un arma muy efectiva y ese es el miedo que le tiene los enemigos del Comandante. En este libro Ramonet no se permitió el lujo de juzgar desde el prismas de las afinidades ideológicas entre él y su entrevistado, no se coloco por debajo de él sino como igual, de hecho en ocasiones Ramonet lo acorrala contra las cuerdas de las interrogantes y le descarga fuertes yats para romper defensas. Pero su interrogado es un hombre que puede apasionarse demasiado, o pecar de testarudo en algunos casos, pero todo sin renunciar jamás a sus principios, acorralar a alguien con el nivel de conocimientos, de cultura, de honor y dignidad de Fidel es tarea difícil.
Recuerdo, tan sólo por mencionar un ejemplo, el duelo que sostienen en el libro sobre la pena de muerte, de la cual no son partidarios ningunos de los dos. Dudo que de todos los debates que han existido sobre el tema en el mundo, alguno se haya desarrollado con tal derroche de sagacidad y de inteligencia, ambos contendientes tenía buenas capacidades, lo que hace que el debate sea de un nivel tal que puede servir hasta de material de consulta para tesis.
Este libro todo es un duelo entre caballeros, entre amigos, es un duelo intelectual y progresista con la historia y con la verdad. Ramonet es un intelectual de izquierdas – de izquierdas europeas que tiene características especiales - con una cultura bastísima y una capacidad envidiable para este género periodístico – la entrevista -. Ramonet pregunta, no arremete, no ofende, no avasalla, toca los temas conflictivos, expone sus concepciones a favor o en contra de las de su entrevistado y hecha pie en tierra por ellas, pero de igual forma escucha, analiza las respuestas que se le van dando, explora los argumentos y los somete a análisis, no descarta nunca la posibilidad de descubrir que no es el poseedor de toda la verdad y en esta ocasión se ha topado con un entrevistado que es su igual todos los aspectos. Admira de Fidel en el libro que no niega los errores que pudo haber cometido, que no calla, que no elude preguntas embarazosas – al estilo de otros gobernantes modernos – sino que más bien las busca y las persigue porque de ellas nace la verdad, de responder lo que otros temen nace el criterio de lo cierto. Todo Cien Horas con Fidel esta basado en esto: el criterio de lo cierto expuesto por dos hombres excepcionales.
Este es un libro con peso de historia sin lugar a dudas, más que la historia de la vida de un hombre, es la cronología de la vida de varias generaciones de cubanos que se han formado en la Revolución. Si es cubano, abra el libro en una página cualquiera y allí encontrará usted su vida relata con maestría en las palabras, y usted puedo o no compartir las ideas que se exponen pero reconocerá a su isla en cada una de ellas. Cien horas con Fidel es la verdad de una vida, la verdad de una historia, la verdad de una isla, y solo la verdad nos hace libre.
Ciudad de la Habana, Cuba
17 de junio de 2007
J.D.G (Manu)
Cuando en febrero pasado en Cuba se realizó al Feria Internacional del Libro, ya Cien horas con Fidel era un Best Seller, pese a campañas mediáticas, y mientras en el mundo circulaba ampliamente en la isla el libro solo lo había visto el público en forma de Tabloides Periodísticos que circulaba de mano en mano y de boca en boca generando opiniones. Pero no bien empezó el evento cultural, comenzó igualmente el lanzamiento en su versión editorial a gran escala, y en el mes que duró el evento, fue el libro más comprado, al punto que hubo que tomar medidas en la venta para que los ejemplares impresos no se agotaran en sólo un día y para poder satisfacer la amplia – desmesurada – demanda. Las filas para comprarlo eran inmensas. Cien horas con Fidel se convirtió en el suceso cultural de Cuba en los inicios de año 2007 y quizás de todo el año. No se si esto lo previó Ramonet aunque imagino que sí.
Lo que si estoy seguro, y eso lo puedo sostener, es que Ramonet no imagino el efecto del libro al interior de Cuba, principalmente entre los jóvenes nacidos y criados dentro de la Revolución Cubana, y para los cuales muchos de los eventos que se narra no son historia lejana sino parte de su propia vida.
El libro causo un impacto profundo en la juventud. Por un lado están las opiniones de muchos jóvenes más interesados en las fiestas y el último número de regueton o salsa. Para este sector, habitualmente desconectado de todo lo que pueda significar usar la cabeza para otra cosa más que llevar pelos, el libro era aburrido y en ocasiones enigmático y complejo - un cable o un plomo en dialecto cubano -. En cualquier caso no es una reacción inusual entre este sector juvenil, presentes en todas las sociedades modernas capitalizadas por la era Ricky Martín y Shakira, si bien puede ser preocupante la perdida de los hábitos elementales de lectura, pero ese es otro asunto.
Por otro lado el libro causó un efecto contrarío entre otro sector de jóvenes: estudiantes universitarios, intelectuales, científicos, artista de todas las tendencias. Para este grupo de jóvenes el libro fue un descubrimiento de algo que la continúa propaganda, emitida desde fuera del país y la generada internamente, le había ocultado: debajo del uniforme y del pedestal Fidel es un hombre común y misterios, mítico y cuestionable, insustituible y obstinado, maravillosamente genial pero mortal.
Durante años el Comandante se ha convertido en el centro de los ataques y de las glorias al hablar de la Revolución y por regla general, de un lado o de otro, se emiten criterios lineales que enturbian cualquier análisis positivo de la figura de Fidel. De esta manera extraña se va consiguiendo, tanto por detractores como por fieles, crear una imagen de un hombre omnipotente, omnisciente y omnipresente que más recuerda a un icono eclesiástico que a un líder carismático y con influencia sobre su pueblo, pero real.
Hay que dejar claro que no me ciego, soy cubano y se perfectamente que diámetro tiene la esfera de poder de este hombre, que nivel de influencia tienen sus palabras, pero más que el producto de una prepotencia impertinente, tal poder se ha formado en años de sacrificios reales en el camino a lo que actualmente es él, y es aquí donde radica el logro del libro.
Ramonet nos trajo en cien horas de conversaciones con el Comandante a un Fidel sin armadura y expuesto al peligro de las palabras. En cada una de sus preguntas Ramonet desmonta una historia como es y no como muchas veces me la han contado. Porque en un final: ¿Cuantos de nosotros conocíamos la vida de Fidel al detalle que nos muestra este libro? Yo que me forme como abogado de forma casi autodidacta, cuanto me hubiese inspirado saber en mis años de estudiante que el Comandante era un estudiante igual que yo, que no se concentraba en clases y prefería mejor entender las cosas pro si solo, enfrentado con los libros, que prefiere –igual yo –las madrugadas para estudiar y meditar. Personalmente quede impresionado y admirado al ver la forma precisa en que colaboró en la dirección, desde Cuba, de las acciones a seguir por las principales figuras de la Revolución Venezolana en el Contragolpe a la intentona derechista de derrocar por la fuerza al presidente Chávez. Hasta que nivel de lucidez y visión llega que es capaz de contactar con el Jefe de los militares golpistas y arrancarle la información de que Chávez estaba vivo y la promesa de que esa vida sería respetada, y todo esto sin rebajarse, todo lo contrario, exigiendo e imponiendo respeto a toda una jauría sedienta de sangre.
Es cierto que hay por allí otro libro de una cubana sobre la infancia y la vida de Fidel, pero nada que ver con lo que nos entrego Ramonet, esto – el libro de Ramonet – es realidad, es Fidel Castro Rus, con todas sus letras y con todas sus verdades.
Cien horas con Fidel es un arma muy efectiva y ese es el miedo que le tiene los enemigos del Comandante. En este libro Ramonet no se permitió el lujo de juzgar desde el prismas de las afinidades ideológicas entre él y su entrevistado, no se coloco por debajo de él sino como igual, de hecho en ocasiones Ramonet lo acorrala contra las cuerdas de las interrogantes y le descarga fuertes yats para romper defensas. Pero su interrogado es un hombre que puede apasionarse demasiado, o pecar de testarudo en algunos casos, pero todo sin renunciar jamás a sus principios, acorralar a alguien con el nivel de conocimientos, de cultura, de honor y dignidad de Fidel es tarea difícil.
Recuerdo, tan sólo por mencionar un ejemplo, el duelo que sostienen en el libro sobre la pena de muerte, de la cual no son partidarios ningunos de los dos. Dudo que de todos los debates que han existido sobre el tema en el mundo, alguno se haya desarrollado con tal derroche de sagacidad y de inteligencia, ambos contendientes tenía buenas capacidades, lo que hace que el debate sea de un nivel tal que puede servir hasta de material de consulta para tesis.
Este libro todo es un duelo entre caballeros, entre amigos, es un duelo intelectual y progresista con la historia y con la verdad. Ramonet es un intelectual de izquierdas – de izquierdas europeas que tiene características especiales - con una cultura bastísima y una capacidad envidiable para este género periodístico – la entrevista -. Ramonet pregunta, no arremete, no ofende, no avasalla, toca los temas conflictivos, expone sus concepciones a favor o en contra de las de su entrevistado y hecha pie en tierra por ellas, pero de igual forma escucha, analiza las respuestas que se le van dando, explora los argumentos y los somete a análisis, no descarta nunca la posibilidad de descubrir que no es el poseedor de toda la verdad y en esta ocasión se ha topado con un entrevistado que es su igual todos los aspectos. Admira de Fidel en el libro que no niega los errores que pudo haber cometido, que no calla, que no elude preguntas embarazosas – al estilo de otros gobernantes modernos – sino que más bien las busca y las persigue porque de ellas nace la verdad, de responder lo que otros temen nace el criterio de lo cierto. Todo Cien Horas con Fidel esta basado en esto: el criterio de lo cierto expuesto por dos hombres excepcionales.
Este es un libro con peso de historia sin lugar a dudas, más que la historia de la vida de un hombre, es la cronología de la vida de varias generaciones de cubanos que se han formado en la Revolución. Si es cubano, abra el libro en una página cualquiera y allí encontrará usted su vida relata con maestría en las palabras, y usted puedo o no compartir las ideas que se exponen pero reconocerá a su isla en cada una de ellas. Cien horas con Fidel es la verdad de una vida, la verdad de una historia, la verdad de una isla, y solo la verdad nos hace libre.
Ciudad de la Habana, Cuba
17 de junio de 2007
J.D.G (Manu)